Aún siento miedo pero es que llegué a temer tanto por vuestra vida que sigo conteniéndome las ganas de llorar. Al final se quedó en un susto de 20 horas y el más largo de toda mi vida.
Mi querido Enzo como te prometí fui unas de las primeras en darte la bienvenida al mundo y como no lo iba hacerlo si te has convertido en mi despertar.
Gracias a ti he aprendido el significado de una lágrima que no sale de mis propios ojos y el querer que desaparezca para cambiarla por tu sonrisa.
Gracias a ti he aprendido a que la vida no trata de un día tras otro, sino una serie de momento mágicos que por supuesto lo estás haciendo tú.
Gracias a ti estoy aprendiendo hacer múltiples payasadas con el fin de hacerte feliz aunque sea un par de segundo.
Me pasaría toda una vida contándote lo que me estás enseñando pero sin tu madre no hubiese sido posible.
Mi pequeña campeona: la que me ha enseñado a correr lo más rápido posible para que no me pegases; la que ha estado en mis días buenos y no tan buenos apoyándome...A ti quiero decirte que te quiero y que no quiero perderte.
Quiero que me sigas regañando por las cosas que hago mal y que nunca pares de hacerlo porque cada día me enseñas algo diferente.
Quiero que nos sigamos riendo de nuestras tonterías, como por ejemplo cuando mamá no es capaz de pronunciar "Gregoria".
A los dos os quiero decir que os amo y sois unos de los pilares más importantes de mi vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario